La regla de oro con las manchas es actuar rápido: una mancha fresca sale casi siempre; una seca y planchada, casi nunca. La segunda regla: agua fría primero. El agua caliente “cocina” muchas manchas (sobre todo las de proteína, como la sangre o el huevo) y las fija para siempre.
Aquí tienes qué hacer con las más habituales.
Vino tinto
Cubre la mancha con sal o absorbe con papel (sin frotar). Aclara con agua fría desde el reverso. Si queda cerco, mezcla agua oxigenada y un poco de jabón, deja actuar 10 minutos y lava. El agua con gas también ayuda en fresco.
Grasa y aceite
Espolvorea talco o bicarbonato para que absorban la grasa, deja 15 minutos y retira. Aplica unas gotas de lavavajillas (está hecho para la grasa) directamente sobre la mancha, frota suave y lava a la temperatura máxima que admita la prenda.
Sangre
Agua fría, nunca caliente. Aclara y deja a remojo en agua fría con sal. Si persiste, agua oxigenada sobre la mancha unos minutos y a lavar. En caliente se fija y ya no sale.
Café y té
Aclara enseguida con agua fría desde atrás. Frota con un poco de jabón o detergente líquido y lava. Para cercos viejos, vinagre blanco diluido antes del lavado.
Sudor y cercos amarillos
Mezcla bicarbonato con un poco de agua hasta hacer pasta, aplícala en la zona (cuellos, axilas), deja 30 minutos y lava. Evita la lejía en prendas de color y en blancos delicados (puede amarillear con el tiempo).
Reglas que valen para todas
- Antes de meter en la secadora, comprueba que la mancha salió. El calor de la secadora fija lo que quede.
- Prueba en una zona oculta los productos sobre prendas delicadas o de color.
- Lee la etiqueta: lo que aguanta el algodón no lo aguanta la seda.
Para coladas grandes
Si tienes que lavar mucho a la vez (ropa de toda la familia, prendas grandes manchadas), una lavandería autoservicio te lo resuelve en una carga. Busca la más cercana en el mapa. Y si dudas con la temperatura, mira a cuántos grados lavar cada prenda.