La piel de un bebé es mucho más sensible que la nuestra, así que su ropa pide un poco de mimo. No es complicado: con unas pautas sencillas evitas irritaciones y dejas todo limpio y suave.
Lava la ropa antes de estrenarla
Toda la ropa nueva (también la del recién nacido) trae restos de tintes, apresto y suciedad de fábrica. Lávala siempre antes del primer uso, aunque parezca limpia. Vale para bodies, sábanas, mantas y toallas.
Qué detergente usar
- Un detergente suave, sin perfumes fuertes ni colorantes. Los hay específicos para bebé, pero un detergente neutro también sirve.
- Evita el suavizante los primeros meses: su perfume y sus residuos pueden irritar. Si quieres suavidad, un chorrito de vinagre blanco en el aclarado hace ese papel sin dejar olor.
- Dosifica bien: mejor poca cantidad y aclarar a fondo que pasarse.
Temperatura
- 30-40 °C para el día a día.
- 60 °C puntualmente para pañales de tela, baberos o cuando hay un proceso vírico en casa (higiene).
Mira siempre la etiqueta: muchas prendas de bebé son de algodón y aguantan bien, pero las de lana o delicadas van en frío.
Trucos que ayudan
- Aclarado extra: si tu lavadora lo permite, añade un aclarado para que no quede nada de detergente.
- Separa la ropa muy manchada (papillas, regurgitaciones) y trátala antes (ver abajo).
- Lava la ropa de bebé aparte de la de adultos las primeras semanas.
Manchas típicas de bebé
Papilla, leche o caca salen mejor en agua fría y a remojo antes de lavar (el agua caliente fija las manchas de proteína). Para más casos, tienes esta guía para quitar manchas.
Si tienes mucha colada
Con un bebé en casa, la colada se multiplica. Si un día se acumula o necesitas lavar mantas y sábanas grandes, una lavandería autoservicio te lo resuelve rápido. Busca la más cercana en el mapa.