Meter un jersey de lana en un lavado normal y sacarlo dos tallas más pequeño es un clásico doloroso. La lana encoge por una razón concreta, y si la entiendes, no vuelve a pasarte.
Por qué encoge la lana
La lana encoge por la combinación de calor + agitación + cambios bruscos de temperatura. Las fibras tienen escamas que, al moverse con calor, se enganchan entre sí y se apelmazan (es el “fieltrado”). Ese proceso es irreversible: una vez encogida, no vuelve.
Por eso la clave es: agua fría y poco movimiento.
Cómo lavarla a máquina
- Programa “lana” o “delicado”, que centrifuga poco y mueve suave.
- Agua fría o como mucho 30 °C.
- Detergente específico para lana (o uno suave para delicados). Los detergentes normales pueden ser agresivos con la fibra.
- Nada de suavizante salvo que sea específico para lana.
- Mete el jersey del revés, y si es muy delicado, en una bolsa de lavado.
A mano, aún más seguro
Para prendas de lana buena o cashmere: agua fría con un poco de detergente de lana, sumerge y mueve con cuidado (sin frotar ni retorcer), aclara en agua igual de fría y presiona para sacar el agua, nunca escurras retorciendo.
El secado: SIEMPRE en plano
Aquí se estropean muchos jerséis:
- No lo cuelgues en percha ni en el tendal: el peso del agua lo deforma y lo estira.
- No uses secadora: el calor lo encoge.
- Extiéndelo en plano sobre una toalla, dale su forma con las manos y déjalo secar así. Cambia la toalla si se empapa.
En resumen
Frío, suave y secar en plano. Con eso, tus jerséis duran años con su talla. Para el resto de prendas y temperaturas, te ayuda la guía de a cuántos grados lavar, y si tienes una colada grande, busca lavandería en el mapa.