Si tus toallas están tiesas como un cartón o han dejado de secar bien, casi siempre es por dos motivos: exceso de detergente acumulado en la fibra y, sobre todo, suavizante. Sí, el suavizante es el enemigo de las toallas.
Por qué el suavizante las estropea
El suavizante deja una capa que recubre las fibras de algodón. Eso las apelmaza y, lo peor, reduce su capacidad de absorber agua, que es justo para lo que sirve una toalla. Una toalla “suave” de suavizante seca peor.
Cómo lavarlas bien
- Sin suavizante. Para recuperar la esponjosidad, añade de vez en cuando medio vaso de vinagre blanco en el cajetín del suavizante: disuelve los restos de detergente y jabón, y no deja olor.
- Detergente justo, no de más. El exceso se queda en la fibra.
- Temperatura: 40 °C para el uso normal; 60 °C de vez en cuando para higiene (y si alguien está malo).
- No sobrecargues la lavadora: las toallas necesitan moverse y aclararse bien.
El secado, clave para la esponjosidad
- Sacude cada toalla antes de tenderla o meterla en la secadora: levanta el rizo.
- En secadora, temperatura media y un par de pelotas de secado: quedan mullidas. No las dejes secar de más (el exceso de calor las endurece y desgasta).
- Si las tiendes, mejor que no se queden tiesas al sol fuerte; un golpe de secadora al final las ablanda.
Para muchas toallas a la vez
Toallas de playa, de toda la familia, o las de un alojamiento: son voluminosas y pesan. Una lavandería autoservicio con máquinas grandes y secadoras amplias te lo resuelve en una carga. Encuentra una en el mapa.